La tonalidad común que caracteriza el pelaje de la liebre ibérica está dominada por el pardo amarillento en su parte dorsal, mientras que en la ventral y la garganta predomina el blanco. En las patas también encontramos una franja frontal blanca. Este color también aparece en la cola, que cuenta con un margen negro, pero el centro es blanco. Cuando vemos un ejemplar, lo que más destaca es el color amarillento, quedando oculto el color blanco. Esto convierte al animal en una especie aventajada en el camuflaje y en fundirse con su entorno.
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Graba una preciosa liebre de color totalmente blanco
Una pareja de liebres juguetea en un prado, pero una de ellas llama especialmente la atención. La razón, su pelaje es de un tono blanco inmaculado.





