Nadie que estime sus armas de caza realizaría la prueba que estamos a punto de ver. Este cazador lanza su escopeta al fondo del río. Al recogerla, la sacude aún dentro del agua para que esta entre en todos sus recovecos y mecanismos. Acto seguido, muestra a la cámara que hay un cartucho preparado para ser detonado. Desactiva el seguro, encara el arma y efectúa el disparo. Y vemos cómo los perdigones impactan en la superficie del regato unos metros más adelante. El agua no ha invalidado el sistema de disparo del arma ni del cartucho. Todo ha funcionado de manera correcta.
En vídeo
¿Vuelve a disparar una escopeta si la tiras al gua de un río?
Un experimento radical que realiza un cazador norteño con una escopeta rusa y que tienes que ver para comprobar si el arma es capaz de disparar tras ser sumergida en gélidas aguas.





