No es la primera vez que hemos visto a perdigones, durante la época de celo, protagonizar situaciones similares. Un reclamo de Pedro Vallejo, un cazador de la provincia de Cádiz, la emprendió a picotazos con el móvil del reclamista cuando este activó un audio con el canto de otra perdiz.
Titeo, un perdigón de Pedro Buendía, arremetió contra una cámara GoPro situada en el suelo mientras el jiennense daba un puesto.






