Estos cambios terminan con un periodo de 18 años de inmovilismo total en la señalización de tráfico en nuestro país. En este tiempo se han producido cambios, tanto en la movilidad como en el parque automovilístico, sociales e incluso poblacionales, como es el caso del jabalí.
¿Se eliminará la señal con el ciervo como protagonista?
Estamos ante la nueva P-24 a, que viene a sumarse a la P-24, con la que la Dirección General de Tráfico (DGT) alerta a los conductores sobre la posible presencia de animales en libertad en la vía. Sin distinción de especie. Esta señal, caracterizada por un triángulo rojo con un icono de un ciervomacho en su interior, implica que se deben extremar las precauciones al conducir por la zona indicada por la proximidad de un lugar donde frecuentemente la vía puede ser atravesada por animales en libertad.

Analizando estas indicaciones, el término “frecuente es explicado por el diccionario español como “repetido a menudo”, “usual, común”. Al ver esta señal, el conductor abstraía que un ciervo podría saltar en cualquier momento delante de su vehículo, pero la normativa, como completa la Norma 8.1-IC de Señalización Vertical: “la posible presencia de animales sueltos (al atravesar la carretera cotos, reservas, parques nacionales, etc.) se advertirá mediante la señal P-24, complementada, en su caso, por un panel indicativo de la longitud afectada”.
Un jabalí macho con colmillos en la imagen
Ahora llega la P-24a, que se suma a la anterior, sin la “a”. No la sustituye, sino que se colocará en carreteras donde “frecuentemente la vía pueda ser atravesada por animales que, en una proporción muy significativa pertenezcan a la especie Sus scrofa. En la imagen vemos un ejemplar macho dotado de colmillos, que vemos resaltado en color blanco sobre el negro que define la figura del jabalí.





