Miren ustedes, yo no critico el hecho de que, encima de pocos, estén fragmentados. Yo critico a las autoridades políticas encargadas de estos menesteres. De momento, apuesto por un gran valor que voy a citar. Me refiero a José Manuel Sáez Timón, quien dirige una sociedad del Perdiguero de Burgos, pero con su domicilio social en Cataluña. Yo creo que es el mejor veterinario de España y uno de los mejores veterinarios de Europa.

El autor, apasionado del perdiguero de Burgos.
Es imposible fijar la época en la que este perro llegó a España, ya que los antiguos no nos dejaron constancia escrita de nada. Sin embargo, sabemos algo por hombres de la categoría de Arkwright, Caillard y Deschambres. Nadie niega el valor de esta raza, ya que fue utilizada como base para la creación de muchas razas europeas de caza, de las cuales escribiré a su debido tiempo.

Ejemplar joven cobrando caza.
Reconstrucción y valor
Veamos lo que algunos pocos autores tuvieron el acierto de transmitirnos, para imaginarnos el perro que fue y abordar, en la medida de lo posible, un modelo que tenga en cuenta su reconstrucción, fijando algunos valores diferentes pero necesarios.
No es suficiente prestar un pabellón que acoja a los perdigueros. El secreto radica en no doblegarse a los afanes desmesurados de protagonismo. No podemos prescindir de quienes tienen el conocimiento transmitido bajo el amparo de la manta canina y de un etcétera donde prevalezca la cuestión económica personal. ¡NO!

Cachorros de la raza.
Insisto en que necesitamos recopilar los valores de los Perdigueros de Burgos en España que, sin constar en ningún documento oficial, se llevaron los italianos, franceses, portugueses y otras instituciones que, aun siendo extranjeras, se llevaron los perros a su tierra aprovechando esas guerras frías cuya existencia todavía no ha sido abolida.

Estatura conmemorativa de la raza del autor Bruno Cuevas para la ciudad de Burgos.
In memoriam
Carlos (R.I.P.), eres el mejor presidente que hemos tenido y tu ausencia nos causa dolor a todos los que te conocimos. Es más, de no haber sido por ti, la institución hubiera desaparecido.
Tampoco dejo de acordarme de Lesmes Peña Hurtado, quien llevó la Federación Española de Caza con esa honradez que caracteriza a los castellanos de pro. El hombre que vino del frío, le llamaban con cariño.

Sello con motivo en el perdiguero de Burgos.
Parte de una historia, mal contada, del perro perdiguero de Burgos
La primera residencia que tenemos de los perros españoles es de Gaston Phébus, conde de Foix, quien en 1387 estableció definitivamente la derivación de la palabra francesa epagneul y la inglesa spaniel (de español) por provenir de España, calificando estos perros de excelentes para la caza, con el cuerpo cubierto de pelo medianamente largo y la cola bien provista de pelo.
Por su lado, Espée de Selincour, en 1683, separa ya los epagneuls de los bracos, es decir, los de pelo largo y los de corto. Aunque, según dice, las dos variedades hayan sido importadas de España a Francia, describiendo a estos bracos como cazadores de gran nariz… que paran todo.

Aunque Buffon, en su libro Los cuadrúpedos (1777), declara que los bracos (también llamados perros de punta) y los sabuesos pertenecen a una sola y misma familia, debemos suponer, como lo hace Arkwright, que estaban bien diferenciadas antes del siglo XV. Porque en un manuscrito español de este mismo siglo, que se encuentra en el Museo Británico, Arkwright nos hace leer que «tenía también otro perro producto de un sabueso y de una perdiguera, que era excelente. Trabajaba muy bien a pleno sol, creo que esta cualidad le viene de la perdiguera, porque esta raza puede trabajar duramente con calor, mejor que los demás perros y tiene un olfato muy fino; hace falta, en efecto, una buena nariz para encontrar una perdiz, sobre todo en el bosque» (tratado de caza y otros).





