Marta Porras y Cristian Valiente son una pareja de cazadores extremeños. Ella, nacida en Acehuche y él, en Moraleja. Se conocen desde niños. Su relación sentimental comenzó en el año 2019. Ella no era cazadora, pero desde los inicios de su noviazgo acompañaba a Cristian en sus jornadas de caza. Meses después, obtuvo el permiso de armas y la licencia de caza. Ambos van de montería, cazan el jabalí a la espera y les apasiona la caza de alta montaña.

A la pareja de cazadores les apasiona la caza de montaña.
La caza del corzo en rececho
El pasado jueves, Marta y Cristian recorrieron la distancia que separa Cáceres de Valladolid. Allí les esperaba el responsable de Caza Aitor. Nada más llegar a su destino, iniciaron el rececho. Avanzando a pie, localizaron varios corzos, pero ninguno de ellos con el trofeo que buscaba la cazadora. Una hora antes de anochecer vieron un ejemplar con una bonita cuerna en la lindera de un sembrado. El macho, al percatarse de la presencia de los extremeños, se refugió en el monte.

La montería es otra de las modalidades que practican los cazadores.
La cazadora abate el corzo de un disparo a larga distancia
Como quedaba poco tiempo para anochecer, decidieron esperar al animal en la siembra. El ungulado volvió al cultivo cuando apenas había luz. El ejemplar se dirigió hacia ellos, pero antes de estar a una distancia a la que Marta pudiese asegurar el disparo se ocultó en un perdido. Los cazadores corrieron para esperar al corzo en el lugar por el que esperaban su salida. Este los vio antes que la recechista pudiese culminar el lance. Los ladridos del macho los llevaron al punto en el que se había parado en el cereal. Estaban situados a 350 metros y Marta únicamente podía ver la silueta del corzo. Era su única oportunidad.

Buscando el corzo.
El sonido del impacto de la bala que salió del cañón del rifle Blaser R8 Professional Success Leather del calibre .270 wsm equipado con un visor Swarovski Z8i 2,3-18×56 con torreta balística BTF en el cuerpo del corzo advirtió a los cazadores que el proyectil había alcanzado su objetivo. No es el corzo de mayor trofeo que han cazado, pero si el más especial de sus vidas.

Marta junto a uno de los corzos que ha abatido. A la derecha, Marta y Cristian junto a una cabra.





