Un puesto con un amplio tiradero vaticina emoción y lances al cazador apostado. Se ha colocado en una sombra para pasar más inadvertido ante los sentidos de los animales que sean empujados por los perros a abandonar la seguridad de esos tupidos montes para cruzar por ese camino rural, donde saben perfectamente que quedarán expuestos.
Este cazador no se mueve, concentrando su oído y su vista ante cualquier sonido y movimiento que puedan producirse cerca de él. Pero, como podemos comprobar, ambos sentidos le han fallado ante la cercanía extrema del jabalí que pasa por detrás de él.
Ambos se asustan al cruzar miradas
Cuando al fin se percata de la presencia del animal, lo hace girando un poco su cabeza y sorprendiéndose visiblemente de lo que descubre que está sucediendo. La misma sorpresa se lleva el animal, que reacciona huyendo a toda velocidad ante el sobresalto del cazador.
“Ya perdió la oportunidad ese día. Ya no le pasan más animales”, escribe un usuario de Instagram tras ver la grabación en el perfil especializado en cazadores brasileños de jabalíes Caçada de Javali. “Pienso que se asustó más el jabalí que el cazador”, apunta otro, aunque hay quien opina que se trata de un caititu, una especie autóctona del continente americano también conocido como pecarí de collar. En este caso, el cazador ha obrado correctamente en no intentar siquiera encarar su arma, al tratarse de un animal protegido por la normativa medioambiental del país sudamericano.





