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lunes, abril 20, 2026

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Investigación

Demuestran la eficacia de la gravilla para evitar que las aves acuáticas traguen plomo

El plomo acumulado en los sedimentos de los humedales tras décadas de actividad cinegética constituyen un riesgo de intoxicación de las aves acuáticas muchos años después de la prohibición de esa munición. Un nuevo estudio, gestado mediante la estrecha colaboración entre científicos y cazadores, propone una solución para mitigar el riesgo que representa este legado tóxico que afecta a las aves acuáticas.

Desde hace más de un siglo, la caza en humedales ha dejado una herencia peligrosa: una gran acumulación de perdigones de plomo en los sedimentos. Muchas aves acuáticas, especialmente las que tienen una alimentación granívora, los ingieren por error, confundiéndolos con alimento o con las pequeñas piedrecitas que necesitan para triturar su comida en la molleja (llamadas gastrolitos una vez ingeridas). Esto provoca problemas de intoxicación por plomo que pueden ser bastante graves. En Europa, se estima que esta intoxicación causa la muerte anual de aproximadamente un millón de aves acuáticas, lo que representa un coste directo estimado en unos 142 millones de euros y una pérdida de oportunidades de caza de hasta 185 millones de euros.

En lugares como el Delta del Ebro (Tarragona, Catalunya, España), un humedal vital para miles de aves invernantes, las densidades de perdigones de plomo han sido extremadamente altas, llegando a 266 perdigones por metro cuadrado en lagunas, con una prevalencia de ingestión de plomo que oscilaba entre el 22% y el 87% en patos granívoros hasta los primeros años del siglo XXI. Para frenar este problema, España empezó a prohibir el uso de munición de plomo en humedales protegidos en 2001, prohibición que a nivel de la Unión Europea se extendió a todos los humedales en 2023. Estas prohibiciones han demostrado reducir la intoxicación por plomo en las aves y el riesgo derivado para los consumidores de esta carne de caza.

Sin embargo, el plomo depositado en los sedimentos se degrada muy lentamente y puede permanecer disponible para las aves durante décadas o incluso siglos, por lo que la amenaza no ha desaparecido ni desaparecerá a corto o medio plazo. Por ello, es esencial explorar y aplicar medidas de mitigación adicionales, como la suplementación de piedrecillas o arena gruesa de 2-3 mm. Esta técnica se basa en la idea de que, si las aves acuáticas tienen acceso a gravilla abundante y del tamaño adecuado, es menos probable que confundan los perdigones de plomo con las piedrecillas que necesitan para su digestión. Estudios previos ya habían sugerido su efectividad, incluso reduciendo la biodisponibilidad del plomo en el tracto digestivo de las aves. Sin embargo, se desconocía la funcionalidad y efecto potencial de esta medida en condiciones reales de campo.

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A la izquierda se muestra un porrón europeo (Aythya ferina), una de las aves acuáticas con más prevalencia de ingestión de perdigones de plomo. A la derecha, se muestra el contenido de la molleja de un porrón europeo con los diferentes tamaños de gravilla o arena  y numerosos perdigones de plomo y acero ingeridos (Fotos: Rafael Mateo).

Para evaluar la utilidad de esta práctica a gran escala en condiciones reales, científicos del Grupo de Investigación en Toxicología de Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM), del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), en estrecha colaboración con los cazadores locales de la Federación de Caza de Terres de l’Ebre, llevaron a cabo un experimento de campo pionero en el Delta del Ebro entre las temporadas de caza 2009/2010 y 2014/2015.

Los investigadores partieron de dos hipótesis principales: (1) la prohibición del plomo reduciría la ingesta de perdigones de este material; y (2) la suplementación de gravilla reduciría la ingesta general de perdigones (tanto de plomo como de acero, la alternativa no tóxica usada actualmente por los cazadores). Para probar esto, se compararon los datos de la monitorizaron de aves acuáticas cazadas durante tres periodos: pre-prohibición del uso de munición de plomo (temporadas 1991/1992-1995/1996); post-prohibición del uso de munición de plomo (temporadas 2007/2008-2008/2009) y post-prohibición con suplementación de gravilla (temporadas 2009/2010-2014/2015).

La suplementación de gravilla se realizó de forma coordinada con los cazadores, añadiendo gravilla calcárea y silícea (en una proporción 1:1 y de 2-3 mm de tamaño) al grano que ya usaban para atraer a las aves en los arrozales, buscando una proporción de partículas de gravilla respecto a perdigones de plomo superior a 2:1. En total, se añadieron 155 toneladas de gravilla en 23 áreas de caza. Posteriormente, se examinaron las mollejas de las aves cazadas, aportadas por los cazadores, para analizar la presencia de perdigones y la composición de los gastrolitos (piedrecillas) en la molleja y los alimentos ingeridos.

Los hallazgos del estudio fueron significativos en distintos aspectos. En primer lugar, mostraron claramente que la prohibición de usar munición de plomo funciona, ya que la prevalencia de ingestión de plomo disminuyó entre un 29,1% y un 77,0% en las cinco especies de patos granívoros más afectadas (ánade real, ánade friso, cuchara común, cerceta y porrón común). Esta reducción ya se observó en el periodo post-prohibición sin gravilla y se consolidó con la suplementación.

En segundo lugar, los resultados del estudio indicaron que la aportación de gravilla complementa el efecto de la prohibición de usar munición de plomo. De este modo, la ingesta general de perdigones (plomo + acero) se redujo notablemente durante el periodo de suplementación de grava: un 33,8% en el ánade real y un 53,4% en el porrón común, dos de las especies con mayor riesgo de intoxicación. Este efecto estuvo acompañado por un aumento en el porcentaje de grava de tamaño superior a 1 mm en las mollejas del ánade rabudo, lo que sugiere que la suplementación influyó en su selección de gravilla.

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Tendencias en la ingestión de perdigones de plomo (arriba la izquierda) y en la ingestión total (plomo + acero) de perdigones (arriba a la derecha) en las cinco especies de aves acuáticas (todas granívoras) con mayor riesgo de ingestión de perdigones en el delta del Ebro. Los valores de prevalencia se dan para el periodo 1991-1996 antes de la prohibición de los perdigones de plomo en 2001 (antes de la prohibición; efectiva en la temporada 2003/2004), el periodo posterior a la prohibición de las temporadas 2007/2008-2008/2009 (prohibición) y el periodo posterior a la prohibición con suplemento de arena de las temporadas 2009/2010-2014/2015 (prohibición + arena). Se detectaron diferencias significativas (*) entre los periodos de preprohibición y de prohibición + grit para el plomo y los perdigones de plomo + acero en todas las especies. Debajo de muestra la comparación del tamaño de la composición de la gravilla ingerida por el ánade rabudo (Anas acuta) antes y después de la suplementación con arena en el Delta del Ebro.

La intoxicación por plomo sigue siendo una amenaza importante para las aves acuáticas debido a la persistencia de los perdigones en los humedales. Por otro lado, la selección de gravilla por parte de las aves, influenciada por su dieta, determina su riesgo de ingestión de perdigones de plomo. Así, este estudio subraya la necesidad de adoptar medidas adicionales de mitigación, como la suplementación de gravilla, para reducir la ingestión de perdigones en especies altamente expuestas, potenciando el efecto ya logrado por la prohibición del uso de munición de plomo.

Además, este trabajo destaca la importancia de monitorizar la efectividad de las regulaciones en materia de conservación, así como necesidad de colaboración entre distintos agentes implicados para la consecución de un bien común en materia de gestión (aprovechamiento) y conservación, ejemplificada en este caso en la crucial cooperación de los científicos con los cazadores de la Federación de Caza de Terres de l’Ebre para avanzar en la sostenibilidad de la caza. Esta alianza ha permitido ensayar e implementar una medida práctica y rentable (el coste de la suplementación de grava para alcanzar la proporción deseada de gravilla:plomo es de 4,02 €/ha) que podría ser replicada en otros humedales del mundo.

De forma general, los resultados de este estudio ponen de manifiesto que las soluciones más sencillas, respaldadas por la ciencia, la colaboración y el compromiso social, pueden tener un impacto transformador en la conservación de nuestra fauna. Mantener estas acciones será clave a medio plazo, hasta que los perdigones de plomo desaparezcan o dejen de estar disponibles para las aves acuáticas para las que todavía son una amenaza.

Puedes consultar la publicación científica de este trabajo de investigación en:

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