Los ganaderos, hartos de los ataques de sectores radicales cercanos al animalismo y al veganismo, ha decidido ponerles fin con el apoyo de la ciencia. Resulta tan simple como considerar el valor nutritivo de los alimentos que tradicionalmente se han comparado de manera sesgada para atribuirle a la carne y a los lácteos una mayor carga de contaminación al medio ambiente. Ahora lo investigadores van más allá y tienen en cuenta los valores nutricionales para dejar de confrontar, por ejemplo, lo que cuesta, ambientalmente hablando, producir una lechuga con un litro de leche.
Criterios nutricionales
Investigaciones internacionales destacadas por Somos Ganadería –una alianza de organizaciones relacionadas con la ganadería, entre ellas ASAJA– que concluyen que los efectos medioambientales de producir carne y lácteos son sensiblemente menores al desarrollar nuevas métricas que, además de los parámetros ambientales, incorporan criterios nutricionales como el mayor aporte de proteína, lo que significa que se necesitan menos alimentos para satisfacer la demanda y, por tanto, menos repercusión en el territorio.
Expertos de Reino Unido, Estados Unidos y Países Bajos, entre otros, plantean que el impacto ambiental de los alimentos debe contemplar más criterios que el tradicional Análisis del Ciclo de Vida (ACV), como la calidad y el valor nutricional, para calcular los efectos globales con mayor precisión.
Por ello, han desarrollado una nueva métrica, el ACV Nutricional (nLCA), según la cual el impacto de los alimentos no está simplemente relacionado con su masa, sino con sus características nutricionales generales, proporcionando una visión integrada del impacto de los alimentos en el medio ambiente y la salud humana. Con estos cálculos nuevos y más precisos, el impacto ambiental de los alimentos de origen animal de alta calidad, como la carne, es casi la mitad de lo que se calculaba anteriormente, incorporando criterios nutricionales como el mayor aporte de proteína, lo que significa que se necesitan menos alimentos para satisfacer la demanda y, por tanto, menos repercusión en el territorio.
Considerar la calidad de la proteína
Es algo similar a lo investigado en otro estudio publicado en Scientific Reports por investigadores italianos comparó el impacto ambiental de quince alimentos vegetales y animales. Los expertos consideraron la cantidad de alimento necesaria para proporcionar todos los aminoácidos esenciales para un ser humano de 70 kilos, la carne de vacuno obtuvo un mejor rendimiento ambiental que otros productos.
Los resultados muestran la necesidad de considerar la calidad de la proteína en el nLCA, así como la digestibilidad y biodisponibilidad de los compuestos bioactivos y micronutrientes para una evaluación menos sesgada y más confiable.
Los ganaderos exponen estos resultados para solicitar a la Unión Europea que “incorpore en sus políticas agrarias, alimentarias y medioambientales estas nuevas métricas más refinadas e integrales para garantizar que tanto los aspectos ambientales como los de salud humana sean debidamente tenidas en consideración”.





