No es necesario que un cochino esté armado con unos largos y gruesos colmillos para infligir heridas a un cazador. Un simple mordisco puede causar un daño importante. Por suerte, el jabalí escapa del cazador. Se aleja con el perro siguiendo sus pasos por una parcela de cultivo.
Un ‘perro de rehala’ con una escasa presión de mordida
El papel que desempeñan los perros de agarre en las rehalas es esencial para la seguridad del resto de canes y del propio perrero. En países como Francia está prohibido cazar con este tipo de perros. Se caza el jabalí con perros de rastro. En cambio, la legislación española permite su inclusión en las rehalas.
Los rehaleros españoles se decantan para el agarre del jabalí, sobre todo, por perros de las razas American Staffordshire Terrier, dogo argentino, alano español o bulldog americano. Las cualidades que los perreros buscan son la valentía, fuerza, equilibrio, agilidad, fuerte mordida y un gran instinto para la caza.
El alano español es un perro con origen en la Península Ibérica. Los perreros destacan su papel en la rehala y su capacidad para trabajar en equipo con otros perros.





