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Migratorias

La moratoria de la caza de la tórtola europea: causas, percepciones sociales y consecuencias ecológicas

La tórtola europea (Streptopelia turtur) es una especie de ave migratoria transahariana que, hasta hace relativamente poco tiempo, era considerada común en gran parte de su extensa área de distribución, que abarca desde el norte de África hasta los Urales.

Esta situación cambió drásticamente a partir de los años 1980 y sobre todo en los 1990, cuando la especie comenzó a experimentar un descenso poblacional claro y generalizado en toda Europa (Fig. 1), lo que provocó que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) la clasificara como «Vulnerable» en 2015.

España alberga a más del 40% de la población reproductora de la tórtola en Europa. Por lo tanto, cualquier cambio en el estado poblacional en España tiene importantes repercusiones a nivel de todo el continente. La mala situación poblacional en nuestro país también había sido resaltada desde hace tiempo, y ya en 2004 fue incluida en el Libro Rojo de las Aves de España como “Vulnerable”.

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Tendencia de la abundancia poblacional de la tórtola europea en España y Francia entre 2001 y 2019 basado en los datos de los programas SACRE (SEO/BirdLife) y STOC (MNHN). La línea negra muestra los datos predichos (número de tórtolas detectadas por punto de observación) por un Modelo General Aditivo Mixto, que incluye un factor que corrige por las diferencias espaciales en el esfuerzo de muestreo. La zona pintada en azul indica el intervalo de confianza al 95%.

La delicada situación de la especie a nivel europeo condujo a la elaboración de un Plan de Acción Internacional que contó con las aportaciones de más de 300 expertos de 52 países y fue adoptado por la Comisión Europea y los Estados Miembros de la Unión Europea en 2018. Este Plan, con una duración de 10 años, tiene como objetivo principal el de favorecer la recuperación de la especie a través de actuaciones contra las principales amenazas identificadas por los expertos: la pérdida de hábitat de calidad, la presión cinegética excesiva y la caza ilegal. En su momento, se valoró que la pérdida o degradación del hábitat causaba la mayor parte del declive a través de un impacto negativo en la reproducción. Se consideraba también que la pérdida de hábitat de calidad en las zonas de cría estaba probablemente asociada a los cambios e intensificación en las prácticas agrícolas. Sin embargo, estudios realizados en España posteriormente indicaron que, al menos en nuestro país, los declives eran más acusados en zonas forestales que en zonas agrícolas, lo que sugería que el mecanismo propuesto de pérdida de calidad del hábitat podía no ser tan generalizada como se suponía inicialmente. Los otros dos factores identificados, la caza excesiva y las capturas ilegales, afectan a la mortalidad en vez de a la reproducción de la especie.

A pesar de su progresiva pérdida de efectivos, la tórtola europea se ha mantenido como especie cinegética en 10 países de la Unión Europea bajo la premisa de que la actividad cinegética puede ser compatible con la Directiva Aves siempre y cuando se cumpla la condición de que sea sostenible. En 2018, se estimó que se cazaban en la Unión Europea un total de entre 2 y 4 millones de tórtolas, con España en primer lugar como el país europeo con más capturas. Debido a su carácter migratorio, y al momento en el que se realiza la caza (durante la media veda, cuando ya han comenzado movimientos postreproductores o migratorios en muchas poblaciones), la caza de tórtolas en países del sur puede afectar a las poblaciones reproductoras más al norte en Europa, reduciendo potencialmente la eficacia de las medidas de conservación que se aplicaban allí. Por ello, se determinó que era necesario que las evaluaciones y decisiones sobre caza se realizaran coordinadas a nivel internacional, concretamente a nivel de vía migratoria.

Como parte del Plan de Acción, se evaluó si los niveles de capturas eran sostenibles teniendo en cuenta la información conjunta a nivel de vía migratoria. Eso sólo se pudo determinar para la vía migratoria occidental (que comprende las poblaciones reproductoras en el oeste de Europa y que migran a África a través de la Península Ibérica o el Mediterráneo Occidental), ya que era la única para la que se disponía de información suficiente. Utilizando datos de caza de 2013, se vio que los niveles de presión cinegética que legalmente se estaban ejerciendo sobre la especie en Europa tenían una alta probabilidad de ser insostenibles. Una actualización realizada con la información de capturas de 2019 (cuando la presión cinegética se había reducido como consecuencia de los debates iniciados durante la redacción y aceptación del Plan de Acción) también mostró que la extracción seguía siendo insostenible con relación a los tamaños poblacionales y la productividad conocida. Por ello, se consideró que una de las medidas de gestión más urgentes dentro del Plan de Acción era la implementación de un Mecanismo de Gestión Cinegética Adaptativa a nivel internacional. Resultado de este mecanismo fue la decisión de implementar una moratoria temporal de caza a partir de 2021 en cuatro países europeos (España, Portugal, Francia y el noroeste de Italia), que se ha mantenido en vigor durante cuatro temporadas, hasta 2024. En estos cuatro años, se ha desarrollado un intenso trabajo científico y técnico para guiar las decisiones y la recuperación poblacional de la especie. Así llegamos a la temporada 2025-2026, en que empieza en España y otros países europeos un nuevo capítulo con la reapertura de la caza de la tórtola.

Este documento resume de forma divulgativa el conocimiento científico sobre la necesidad de dicha moratoria, los discursos y percepciones sociales sobre la misma en España, así como las consecuencias ecológicas que ha tenido. Una historia que no ha sido ajena a la polémica, pero que nos acerca un poco más al equilibrio entre la conservación y el aprovechamiento cinegético y al uso de la ciencia como base para las decisiones de gestión.

La moratoria temporal de caza: una decisión en el marco del Mecanismo de Gestión Cinegética Adaptativa

Tras la adopción del Plan de Acción Internacional, la Comisión Europea contribuyó activamente a su implementación a través de dos contratos competitivos (uno en 2019- 2022 y otro en 2022-2025) para impulsar el desarrollo de un Mecanismo de Gestión Cinegética Adaptativa asociado a la gestión del hábitat. El objetivo de dichos contratos era obtener la información necesaria para la toma de decisiones a través de un consorcio científico. En ambos casos, el consorcio fue liderado desde España por el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM), y en él participaron también investigadores de diversas instituciones científicas tanto españolas como extranjeras, incluyendo entre otros la Oficina Francesa de la Biodiversidad (Francia), la Universidad de Aarhus (Dinamarca), el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC, España), la Universidad Checa de Ciencias de la Vida en Praga (República Checa), el Colegio Universitario de Dublín (Irlanda), la Universidad de Lisboa (Portugal), la Real Sociedad para la Protección de las Aves (Reino Unido) y la Fundación Artemisan (España).

El trabajo del consorcio científico durante estos años se ha centrado en obtener la información científicotécnica necesaria para guiar las decisiones de gestión, que se toman en un Grupo de Trabajo que incluye a representantes de todos los Estados Miembros, así como de la sociedad civil a través de FACE (la Federación Europea de Asociaciones de Caza) y de BirdLife International (una federación internacional de entidades de conservación).

El Grupo de Trabajo se reúne entre 2 y 4 veces al año para considerar los resultados científicos presentados por el consorcio y, en base a ellos, alcanzar acuerdos. De este modo, se ha implementado una gestión adaptativa (puesto que las decisiones se han revisado regularmente), basada en la ciencia, y con el objetivo de recuperar la especie a nivel global. Una pieza fundamental en este proceso ha sido el desarrollo de un modelo para comprender la dinámica poblacional de la tórtola europea, y el papel relativo de sus tasas vitales, como la fecundidad (en el caso de la tórtola, cuántos pollos produce una pareja a lo largo de una temporada reproductora, considerando todas las puestas consecutivas que pueda realizar cada hembra) y la supervivencia (qué proporción de individuos sobrevive de un año a otro). Los científicos desarrollaron un modelo poblacional integrado que combinaba los datos de fecundidad y supervivencia disponibles hasta el año 2019 tanto de Francia como de España, así como datos de abundancia y capturas en los distintos países europeos de la vía migratoria occidental.

El modelo buscaba evaluar la tasa de crecimiento poblacional, la importancia relativa de la supervivencia y la fecundidad, y estimar el nivel de extracción que podría ser compatible con un crecimiento poblacional y, por tanto, con la recuperación de la especie. Los resultados del modelo se ajustaban con bastante fidelidad a la tendencia observada en la tórtola europea hasta ese momento, lo que validaba su realismo y su utilidad. Dicho modelo también subrayó la influencia predominante de la supervivencia de los adultos en la tasa de crecimiento poblacional en comparación con la fecundidad, a diferencia de lo que se pensaba previamente. Esto significa que los cambios en la probabilidad de que un individuo sobreviva de un año al siguiente tienen un impacto mucho mayor y más rápido sobre el crecimiento, disminución o estabilidad de la población, que los cambios en el número de pollos que nacen.

Según el modelo, con las estimas de supervivencia y de productividad observadas en 2019, la población disminuiría si las tasas de extracción (caza) fuesen superiores al 4%, se mantendría estable con extracciones cercanas al 4% y podría recuperarse con extracciones por debajo de ese valor. Como el objetivo fijado por el Plan de Acción era el de recuperar la especie, era necesario centrarse por tanto en este último escenario. Lógicamente, a menor tasa de extracción, mayor aumento poblacional, con lo que la mínima extracción posible llevaría a una recuperación más rápida y también a la posibilidad de plantearse la vuelta de una caza siempre y cuando fuese de manera sostenible. Es importante resaltar, además, que un 4% de extracción es un valor muy inferior al observado en 2013 (cuando se estimó en un 19%), y a la del 2019 (un 12.5%), por lo que existían dudas sobre la posibilidad de implementar tasas de extracción tan bajas.

Esos resultados sugerían que las acciones dirigidas a aumentar la supervivencia, entre ellas la regulación de la presión cinegética, podrían tener un efecto positivo mayor y más rápido para la recuperación de las poblaciones que las acciones encaminadas a aumentar la productividad (por ejemplo, la gestión del hábitat en las zonas de reproducción). De hecho, al simular la ausencia de caza legal en Europa, el modelo proyectó una tasa de crecimiento poblacional positiva.

En ese contexto, resultados de estudios anteriores sobre la efectividad de las regulaciones de caza existentes en España habían mostrado que las principales medidas administrativas para limitar el número de tórtolas cazadas legalmente (el establecimiento regulado del número de días de caza permitidos, de la fecha de inicio de la temporada de caza o de los cupos diarios de capturas por cazador) no se traducían de forma detectable en un volumen menor de las capturas totales a nivel provincial. Ello ponía de manifiesto que estos mecanismos regulatorios no estaban teniendo el efecto deseado sobre la sostenibilidad del aprovechamiento. Otro estudio apuntaba a que la razón de dicha disparidad estaba en el hecho de que las capturas anuales a nivel de coto dependían más de variables como la densidad de cazadores, los métodos de caza adoptados, la intensidad de la gestión cinegética o factores socioeconómicos (como la inversión económica del coto), que no están relacionadas con la regulación administrativa. De hecho, en 2020 los países miembros decidieron no implementar la recomendación inicial de una moratoria de la caza, sino reducir considerablemente las oportunidades cinegéticas.

En el caso de España, por ejemplo, se redujeron los días hábiles para la caza a uno o dos fines de semana consecutivos (dependiendo de la Comunidad Autónoma), con un cupo por cazador muy restringido. Cuando se pudo recopilar la información sobre las capturas, se observó que con esta reducción en la actividad cinegética se consiguió una tasa de capturas cercana al 7%, mucho menor que el año anterior, pero muy por encima del límite del 4% que el modelo poblacional estimaba como tendente a la estabilidad. Todas estas evidencias coincidían nuevamente con la recomendación técnica reforzada por parte de la Comisión Europea de implementar una moratoria temporal sobre la caza de la tórtola a lo largo del paso migratorio occidental para asegurar la recuperación de sus poblaciones. Dicha moratoria se acordó finalmente por el Grupo de Trabajo en 2021 y se aplicó a los Estados Miembros implicados (España, Francia, Portugal y parte de Italia; Fig. 2). Al mismo tiempo, se determinaron y acordaron los criterios que deberían cumplirse para la reapertura de la caza. La decisión de esta moratoria fue revisada anualmente y ratificada cada año hasta 2024. Su adopción fue el resultado de trabajos científicos y debates entre todos los actores a nivel internacional y nacional.

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Cronología de los acontecimientos más significativos en el contexto sociopolítico de la gestión de la tórtola en Europa occidental a partir de 2015.

Criterios que deberían cumplirse para la reapertura de la caza de la tórtola: Que se observara un crecimiento poblacional mantenido durante al menos dos años consecutivos. Que se detectara un aumento de la supervivencia suficiente para llevar a un crecimiento poblacional según el modelo demográfico. Que hubiera diseñados sistemas creíbles y fiables de gobernanza que permitieran la implementación de una tasa de capturas suficientemente baja (se estimaba inferior a la de 2019) como para permitir el crecimiento poblacional.

 

Autores:

Arroyo, B., Delibes-Mateos, M. & Carboneras, C. (2025). “La moratoria de la caza de la tórtola europea: Causas, percepciones sociales y consecuencias ecológicas”. Nota divulgativa del IREC Nº 5. Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), Ciudad Real (España).

 

Consulta la nota divulgativa completa en este enlace.

 


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