A lo largo del año, son diversas las ocasiones que llevan a los agricultores a trabajar durante la noche. Sobre todo, si hablamos de la época estival, cuando las temperaturas diurnas son elevadas y convierten en peligrosas las labores agrícolas. Las noches, mucho más frescas, proporcionan un ambiente mucho más saludable y cómodo a la hora de soportar las largas horas de esfuerzo de recolección. Además, el estrés térmico también puede afectar a las siembras en determinados momentos de su crecimiento, lo que requiere trabajos nocturnos.
De noche, los jabalíes acuden a los cultivos
Y esta circunstancia lleva a los profesionales del campo a coincidir con los animales que se rigen por hábitos eminentemente nocturnos, como son los jabalíes. Estos suidos permanecen generalmente encamados durante las horas más luminosas para abandonarlos al atardecer y acudir a sus zonas de alimentación. Como las áreas agrícolas en las que trabaja el agricultor que avanza con su máquina y se topa con los cochinos. Se ve obligado a detenerla, ya que los animales ni se inmutan ante su cercanía.
Ni siquiera advierten que el agricultor ha bajado del tractor y se acerca aún más a ellos, teléfono en mano, para grabar lo que sucede. Los animales siguen a lo suyo, que es buscar comida entre los terrones del barbecho y luchar con los que intenten arrebatárselos.





