Iván es el responsable de Natural Dogs, una firma de educación canina basada en la educación natural que también se especializa en ‘el arte del rastreo’, es decir, en la búsqueda de un animal herido, ya sea por acción de caza o por accidente de tráfico, para evitar su sufrimiento innecesario y para su posterior aprovechamiento. Algo esencial para cualquier cazador, ya que esta disciplina, como asegura Iván, tiene su objetivo final en recuperar al animal herido para completar la acción de caza y respetar la ética de la práctica, evitando dejar al animal sufriendo innecesariamente.
Y un buen perro especialista en este tipo de trabajo venatorio debe acudir a su ladrido cuando, tras la complicada tarea de seguir los rastros del animal, consigue encontrarlo. Es de lo que vamos a tratar en esta ocasión. Iván asegura que la posibilidad de mover a distancia un jabalí naturalizado se convirtió en la elección más provechosa para que el perro se motivara lo suficiente para ladrar ante el animal.
‘Aurelio’, el jabalí robótico
Un coche eléctrico de un tamaño adecuado y un jabalí disecado o naturalizado con el tamaño y la forma idóneos para que asentara bien en el juguete, conforman la sorprendente herramienta de trabajo para esta fase del adiestramiento de los perros de sangre. Pero esto no acaba aquí. Un mando a distancia que permite mover en todas direcciones a Aurelio, que así se llama el jabalí, y un dispositivo USB con sonidos originales que emite la especie, esos gruñidos de los cochinos, convierten al ingenio de Iván en algo muy realista.
Y vaya si funciona. En el vídeo observamos cómo los perros se activan al máximo y ladran ante el movimiento del ‘jabalí’ sin que el adiestrador tenga que estar presente, tal como ocurriría en un trabajo de rastreo real en el monte.





