Vestido con ropa de camuflaje, con el rostro semi tapado y un rifle dotado de silenciador. Así fue captado el supuesto furtivo por una de las cámaras de fototrampeo colocadas en la finca El Berrocal, ubicada en el término municipal toledano de Nombela. Fue la tarde del 18 de junio, pero el cuerpo decapitado del jabalí no fue hallado hasta el 24. Tenía un disparo en su cuerpo. Fue cuando comenzó una investigación que se ha dilatado durante casi 3 meses a cargo de los agentes de la Guardia Civil de Pelahustán, que acaba de culminar con la detención de un varón residente en la ciudad de Madrid.
Furtivismo y tenencia ilícita de armas
El presunto furtivo no cuenta con licencia de armas y el rifle con el que fue inmortalizado pertenecería a un familiar. En la boca del cañón habían instalado un supresor o moderador de sonido para que los disparos no fueran audibles por la guardería de la finca. La Guardia Civil asegura que “se ha identificado plenamente a los presuntos autores de los hechos delictivos”, a los que se imputan delitos de furtivismo y tenencia ilícita de armas.





