La modalidad se llama bikejoring. Consiste en instalar un acople dotado de amortiguadores a la bicicleta para poder atar al perro de manera segura y llevarlo a una distancia que evite golpes con el vehículo. Así encontramos a este aficionado y a su perro, desplazándose tranquilamente por un entorno rural en el que han coincidido con los suidos.
Podrían desviarse por los caminos que confluyen en la carretera, pero los jabalíes tienen muy claro que quieren acompañar a la pareja formada por perro y propietario. Así lo comprobamos cuando pasan junto a la persona que graba la curiosa escena, alejándose de ella, pero recuperando la escasa distancia que les separaba de ellos.





